
LA CUMBRE. Ahí está el ocaso, todo empurpurado, herido por sus propios cristales, que le hacen sangre por doquiera. A su esplendor, el pinar verde se agria, vagamente enrojecido; y las yerbas y las florecillas, encendidas y transparentes, embalsaman el instante sereno de una esencia mojada, penetrante y luminosa....
(Juan Ramón Jiménez - Platero y yo)
Colaboración Septiembre Cafe del Mal.
© David Sánchez 2010
1 comentarios:
Precioso David...
Me encanta...
Un besito!
Publicar un comentario en la entrada